En busca del tiempo perdido de Proust: Guermantes y Sodoma y Gomorra
Marcel Proust y el salón de los Guermantes: memoria, deseo y la aristocracia al descubierto
Pocas obras de la literatura universal han logrado convertir la observación minuciosa de un salón parisino en una indagación filosófica sobre el tiempo, la memoria y la identidad. A la busca del tiempo perdido, de Marcel Proust, es esa rara proeza: una novela-río de siete partes que transforma anécdotas de sociedad, celos amorosos y sensaciones fugaces en una de las meditaciones más profundas jamás escritas sobre lo que significa recordar. El tomo II de la edición de Editorial Valdemar reúne dos de sus movimientos centrales, La parte de Guermantes y Sodoma y Gomorra, en la traducción íntegra y unificada de Mauro Armiño.
¿Quién fue Marcel Proust?
Marcel Proust (París, 1871-1922) es, junto a James Joyce, uno de los grandes renovadores de la novela del siglo XX. Hijo de un prestigioso médico y de una madre de origen judío alsaciano, creció en un ambiente burgués e ilustrado que le proporcionó acceso temprano a los salones de la alta sociedad parisina, el mismo mundo que retrataría con lucidez implacable en su obra. Asmático desde la infancia, pasó buena parte de su vida adulta recluido, escribiendo de noche en una habitación forrada de corcho para aislarse del ruido. Dedicó las últimas dos décadas de su vida casi por completo a la redacción de En busca del tiempo perdido, publicando el primer volumen, Por el camino de Swann, en 1913, y dejando inconclusos los últimos ajustes de los tomos finales, que aparecieron póstumamente. Murió en 1922, el mismo año en que se publicaba en Francia Sodoma y Gomorra, la segunda mitad del volumen que hoy nos ocupa.
¿De qué trata este volumen?
La parte de Guermantes (publicada originalmente en 1920-1921) narra el ingreso del joven narrador en el círculo de la duquesa de Guermantes, figura que ha idealizado desde la infancia a partir de su apellido y su linaje. El encuentro con la aristocracia real —sus rituales, su ingenio superficial, su crueldad social disfrazada de refinamiento— desmonta progresivamente el mito que el narrador se había fabricado. Es también el tomo en que la muerte de la abuela del protagonista introduce una de las reflexiones más desgarradoras de toda la novela sobre el duelo y el olvido.
Sodoma y Gomorra (1921-1922) da un giro decisivo: Proust expone, con una franqueza inédita para la época, la homosexualidad como tema literario central, a través del personaje del barón de Charlus. El volumen combina la comedia de costumbres —los veraneos en Balbec, las intrigas del clan Verdurin— con una de las exploraciones más agudas de los celos, el deseo y la imposibilidad de conocer verdaderamente a otra persona, encarnada en la atormentada relación del narrador con Albertine.
La memoria involuntaria, motor de toda la obra
Aunque el episodio más célebre de la memoria involuntaria —la magdalena mojada en té— pertenece al primer tomo, es en este segundo volumen donde Proust despliega con mayor amplitud su tesis central: que el pasado no desaparece, sino que permanece latente, esperando ser reactivado por una sensación —un sabor, un sonido, la textura de una servilleta— ajena a la voluntad consciente. Frente a la memoria voluntaria, que reconstruye el pasado de forma fría e incompleta, la memoria involuntaria devuelve la experiencia con una intensidad casi física. Esta idea, que anticipa intuiciones que más tarde desarrollarían filósofos como Henri Bergson y, en el siglo XX, Walter Benjamin, convierte a Proust en un autor tan literario como filosófico: su novela puede leerse como una fenomenología del tiempo escrita en forma de ficción.
A ello se suma, en estas páginas, una de las radiografías más precisas de la sociedad francesa de la Belle Époque: sus jerarquías invisibles, el esnobismo como sistema de poder, y la fragilidad de las convenciones que sostienen el prestigio aristocrático. Proust observa ese mundo con la distancia de un entomólogo y la nostalgia de quien sabe que está describiendo algo condenado a desaparecer.
¿Para quién es este libro?
- Lectores que ya iniciaron la travesía proustiana con Por el camino de Swann y A la sombra de las muchachas en flor y desean continuar con una traducción rigurosa y coherente de principio a fin.
- Estudiantes y docentes de literatura francesa, teoría literaria o estudios sobre la memoria y el tiempo narrativo.
- Investigadores interesados en la representación temprana de la diversidad sexual en la literatura europea del siglo XX.
- Cualquier lector dispuesto a una lectura lenta y exigente, recompensada por una de las prosas más elaboradas de la historia de la novela.
Ficha del libro
- Título: A la busca del tiempo perdido (T. II): La parte de Guermantes / Sodoma y Gomorra
- Autor: Marcel Proust
- Traducción: Mauro Armiño
- Editorial: Valdemar, colección Clásicos
- Páginas: 1256
- ISBN: 978-84-7702-397-5