Piedad Bonnett ganó el ExLibris de Murcia y aquí estamos, contentos
Bueno, pasó. Piedad Bonnett ganó el Premio Internacional de las Letras ExLibris de Murcia 2026. Se lo entregan el 25 de septiembre, allá en la Fundación Mediterráneo. Hasta ahí la noticia, que uno puede leer en cualquier periódico.
Lo otro, lo que sí me parece que vale la pena escribir, es esto: en Colombia todavía nos cuesta muchísimo agradecerle a los escritores en vida. Estamos más pendientes del cumpleaños número cien que de leerlos cuando publican. Y Piedad Bonnett lleva publicando desde 1989. Lleva enseñando literatura en Los Andes desde el 81. La cuenta la hago yo y me da vértigo: son más de cuarenta años. Muchos de los que hoy escriben en este país pasaron por sus clases. Muchos más la leyeron sin haberla conocido.
Por eso este texto. No es una reseña. No es una nota académica. Es más como cuando uno llama a alguien para decirle simplemente eso, gracias.
La primera vez que uno la lee
A mí me pasó en un aula de Los Andes, hace años. Una profesora dejó unas fotocopias sobre el escritorio y ya. Nunca supe cuál. Nunca pregunté. El poema se quedó ahí, en la fotocopia, y después en mi carpeta, y después en mi cabeza. Todavía me acuerdo de un verso. Uno solo. Con eso a veces basta.
Le pregunté hace poco a otros lectores dónde la habían leído por primera vez. Cada uno tenía una historia distinta. Un libro prestado que no devolvieron. Un poema recortado de una revista. Un club de lectura del barrio. Un taller. La respuesta que más me gustó: “no me acuerdo, siempre la había leído”. Esa sensación es rarísima. La tienen muy pocos autores.
Quién es ella, si a alguien todavía le hace falta el dato
Amalfi, Antioquia, 1951. Filosofía y Letras en Los Andes. Profesora ahí desde 1981. Publicó su primer libro de poesía en el 89, se llama De círculo y ceniza. De ahí para acá vienen más de diez poemarios, cuatro novelas, obras de teatro, ensayo. Pero la poesía es lo suyo. Lo demás es lo que uno hace además de la cosa principal.
Los premios ya son muchos. Están el Nacional de Poesía del ICC en el 94, el Casa de América del 2011, el José Lezama Lima, y el más grande hasta ahora que fue el Reina Sofía en 2024, ese que es como el techo para los poetas vivos de la lengua. Ahora este de Murcia. Y seguirán viniendo, seguro.
“Escribir no cura, pero acompaña. Y a veces, con eso basta.”
Piedad Bonnett
Cómo suena su poesía
Suena a alguien pensando en voz baja. No hay adorno. No hay figura retórica que le pese. Escribe con palabras que uno usa en la cocina y sin embargo dice cosas que uno no había podido decir. Ahí está el truco, si es que se le puede llamar truco.
Los temas son los de siempre, y también son los que nadie termina de resolver: los padres, los hijos, el cuerpo, el paso del tiempo, el amor cuando se acaba, el amor cuando se queda pero cambia, la casa, la sensación rara de no reconocerse en el espejo un día de estos. Eso.
Si viene de leer poesía muy solemne, muy latinoamericana grandilocuente, Bonnett va a sonarle casi conversacional. Bien. Es a propósito. Es la marca de la casa.
“El corazón siempre pierde. Y sin embargo, sigue.”
Piedad Bonnett
Los dos títulos que tenemos aquí
De Piedad Bonnett trabajamos las ediciones de Visor, que son las mejores. Son estos dos.
Lo terrible es el borde. Antología poética
Si no la ha leído nunca, empiece por acá. Es una antología, o sea que le da un poco de todo, de todas las épocas. La reglamos varias veces al año. Nunca cae mal.
Las herencias
Este es un poemario, no antología. Es de los que uno relee cada dos o tres años y encuentra algo distinto. Trata de lo que le pasan los papás a uno sin darse cuenta, de esos gestos que uno se pilla haciendo y dice “ay no, así es papá”, o mamá. Un libro un poco melancólico. También muy bello. También muy corto, se lee en una tarde larga.
Si nunca ha leído poesía
Un consejo, así rápido, y perdóneme si suena obvio.
No la lea del tirón, como si fuera un libro de cuentos. La poesía tiene otro ritmo. Uno abre el libro por cualquier página, lee un par de poemas, cierra el libro, sigue con el día. Al día siguiente vuelve. Suena a nada, pero funciona.
Y si le pega uno de esos poemas duros que ella tiene, deje de leer. En serio. Ciérrelo, mire por la ventana un rato. No es exageración, es que la poesía buena necesita respirar. Bonnett tiene varios de esos. A mí me han sacado lágrimas más de una vez y no me da pena decirlo.
Enhorabuena y ya
Nada más. Que ganó el premio, que se lo merece, que la sigamos leyendo. Y si nunca la ha leído, ya sabe por dónde empezar.

